Regresando a Mi Misma

 Regresando a Mí Misma

Durante mucho tiempo, vivir en modo de supervivencia se volvió algo normal. La vida transcurría en un estado constante de alerta, influenciada por un ambiente tóxico en el hogar y el peso de traumas no resueltos. Cada día era una lucha por mantenerme en pie. No había espacio para soñar, crear o descansar—solo para reaccionar. El agotamiento se convirtió en mi punto de partida, y todo lo que fuera más allá de lo básico parecía inalcanzable.

En ese estado, el desequilibrio se normalizó. Pasaba de hacer demasiado a no poder moverme. Desde fuera, parecía procrastinación, pero en el fondo era un cuerpo y una mente completamente quemados. Descansar no se sentía seguro. La culpa aparecía al detenerme, porque la supervivencia no permite la quietud. No había ternura, solo resistencia.

El cambio comenzó al conectar con Santa Muerte en su aspecto Blanco. No llegó para imponer nada, sino como un susurro suave que me recordó que tenía permiso de respirar profundo. A través de la oración y la devoción, empecé a sentirme sostenida. Su energía no era ruidosa ni invasiva—era firme, maternal y honesta. Con ella no hacía falta fingir. Podía soltarme con seguridad.

Me ayudó a ver los patrones que ya no tenían lugar en mi vida—apegos pasados, creencias formadas desde el miedo, y la necesidad de cargar con todo sola. Su amor no me sobreprotegía, pero tampoco me juzgaba. Me pedía responsabilidad con compasión. Aprendí que el amor verdadero incluye disciplina, que cuidarme también significa mostrarme para mí misma, incluso en los días difíciles.

No se trata de ser perfecta. Se trata de ser completa.

Con el tiempo, mi relación con la vida cambió. No me sentía más lejos de Dios o del Universo—al contrario, me sentía más cerca que nunca. Empecé a recibir guía en silencio—pequeñas señales y mensajes que llegaban cuando me permitía escuchar. La vida no se volvió más fácil, pero sí más clara, porque ya no me estaba abandonando.

Estoy aprendiendo a vivir más allá de la supervivencia. A descansar sin culpa. A sostener estructura y ternura al mismo tiempo. Esta no es una historia de llegada, sino de regreso. De regresar a una versión de mí que había olvidado, pero que nunca dejó de esperarme.

¿Te sientes así?

Si estas palabras resuenan contigo—si te encuentras atrapada en ciclos de agotamiento, culpa o desconexión—no estás sola. Está bien estar cansada. Está bien no tener todas las respuestas. Lo importante es que no sigas alejándote de ti.

Aquí hay una forma sencilla de empezar:

Trabajar con Santa Muerte Blanca (Guía Inicial):

  • Empieza con lo básico: Un pequeño altar con una vela blanca, un vaso de agua o un paño blanco es suficiente.

  • Háblale con sinceridad: No necesitas rezos complicados. Ella escucha desde el corazón.

  • Enciende una vela blanca: Simboliza claridad, paz y protección espiritual.

  • Cuida su espacio: Mantén limpio su altar. Es un reflejo de tu intención.

  • Sé constante: La devoción no exige perfección—solo presencia sincera, incluso en el desorden.

Sanar no ocurre de un día para otro. Pero cada vez que eliges la calma sobre el caos, el descanso sobre la culpa, y la verdad sobre el rendimiento—ya estás cambiando.

Tienes permiso para comenzar de nuevo.

Y si en algún momento necesitas guía espiritual o apoyo con trabajos energéticos, hay ayuda disponible—siempre desde el respeto, la claridad y el cuidado.

Comments

Popular posts from this blog

Destiny Swapping: Unlocking the Mysteries of Fate and Identity

The Draconian Current: Understanding Its Power and Distinction from Other Pantheons

The 5 Best Money Demons for Wealth and Abundance